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#BeautyAndTheBeast: The One

Beauties, quiero darle la bienvenida a nuestra nueva colaboradora Fernanda Aragones con su columna #BeautyAndTheBeast. No solamente es una enciclopedia andante en todos los temas relacionados con la comida y el bienestar (me consta, créanme) sino que tiene el estilo más divertido, honesto y sagaz para escribir como pocas. Me hace mucha ilusión que sea la nueva integrante de nuestro equipo, porque además tengo la fortuna de contarla entre mis mejores amigas del mundo y se de primera mano todo lo que tiene para compartir en esa cabecita creativa que siempre anda a mil por hora. Muchas gracias por ser parte de este proyecto ¡No puedo más de la emoción! Me muero por leerte y llorar de la risa con tus ocurrencias y también reflexionar un poquito con tus experiencias. Eres una FIERA y te adoro con todo mi corazón.  

Welcome Baby!

Love,

Blondie


The One

Muchas pensamos que un día encontraremos – esa – dieta, The One, la que solucione todos nuestros complejos y problemas, ese “plan” que nos permita comer muchísimo de algo, (literalmente) lo que sea y ganarle la guerra a nuestros jeans. Esto es tan estúpido como pasar los días esperando que se nos aparezca un sapo que se convierta en príncipe y nos resuelva la existencia. No hay esa gran dieta al final del arcoiris, como no hay animales que se conviertan en humanos ricos, buenos y guapos (ni siquiera hay humanos buenos, ricos y guapos). Hay dietas incómodas y humanos medio animales, realidad vs. realeza.

Nos complicamos demasiado la existencia. Creo que pocas veces y me llama la atención tanto como me dá repele, he visto a un hombre sacar comida de su portafolio/mochila/pantalón, mientras que nosotras somos nuestro propio uber eats.

Pueden sentarse inesperadamente cuatro mujeres desconocidas en el sitio más improbable (¿fila del banco?) y armar un picnic con el contenido de su bolsa.

Cargamos con un menú de tendencias comestibles a todos lados. Desde barras de proteína aislada de soya (ew), hasta un tupper de jícamas o un kilo de almendras, si en una Ziploc. ¿POR? ¿Realmente creen qué tenemos que estar tán preparadas?, ¿acaso corremos el riesgo de morir de hambre o simplemente somos intensas y extremistas?. Tal vez te parezca que no está tan mal esta dinámica, hasta que seas la mujer de la bolsa que va goteando limón con miguelito o “la del libro (y ego) mojados” por su snack de pepino. Alguien tiene que recordarnos que ya se acabó el recreo.

Nada vale la pena en la vida si tienes que pensar en proteínas animales y dónde encontrarlas 5 veces al día.

Voltear toda nuestra vida por un plan alimenticio es lo mismo que voltearla por un hombre, y las dos decisiones llevan a un mismo infierno llamado REBOTE. Cuando se termine la dieta te vas a comer lo que tengas enfrente, objeto, alimento o persona y vas a acabar frustrada, gorda y pobre. Cuándo te corte el tipo por el que dejaste de ser tú, vas a acabar sola, más flaca pero deprimida, pálida y ojerosa; no sé si más pobre (depende de tus abogados).

No hablo desde un lugar de superioridad, todo lo contrario. Soy la persona que hizo más dietas estúpidas a los 20, incluyendo la de: “sólo come chocolate y agua por dos semanas.” La mínima autoridad que tengo para escribir este texto me la ha dado la experiencia. Ese deseo por tener “el cuerpo perfecto” me hizo probar, investigar, y estudiar todo lo que se me pusiera enfrente.

Cuando me cansé de ser mmmm tonta, decidí recuperar el tiempo perdido estudiando el tema más en forma. Mis certificados son prueba y recordatorio de que puedo transformar un miedo en una victoria.

Hoy entiendo que NO EXISTE esa dieta maravillosa que no conozca, pero SI existe la que me funciona a mí, la que me deja tener una vida y pensar en comida únicamente cuándo realmente siento hambre. La que me deja ser libre y me deja elegir lo que me gusta o no comer. La que no me encadena, ni me hace perderme de eventos y cosas que importan. La que no me convierte en la mujer de los tuppers ni de las bolsitas de atún, pero sobre todo una que no me hace sentir culpable jamás. La relación con la comida es eso, una relación y tiene que tener satisfacciones, libertades, momentos de alegría y espacio para otras cosas, al igual que todas las demás relaciones funcionales en nuestra vida.

Lo mejor es que en el momento en el que dejas de obsesionarte con las dietas tu cuerpo suelta todo lo que no necesita, es cómo cuándo dejas de obsesionarte con – ese niño – y entonces, te busca. Así de fácil.

Estos son los tres materiales básicos de nutrición en mi vida, my holy grail, los que más me ayudaron a entender las cosas. Los libros y textos más increíbles porque me hicieron liberarme y perder el miedo de disfrutar la comida, además de darme una guía.

  • Foodist de Darya Pinho, número uno de mi lista, si me quedara con UN libro de nutrición para el resto de la vida sería este.
  • Food Rules de Michael Pollan, el resúmen del todo. La hora mejor invertida de tu vida.
  • Why I Am A Pegan de Mark Hyman (http://drhyman.com/blog/2014/11/07/pegan-paleo-vegan). Un texto corto aunque un poquito más complejo, pero increíble para entrar en paz con el tema vegan/non vegan.

Estoy FELIZ de arrancar esta nueva etapa con BJMX, espero sus comentarios y sugerencias.

FA.

Sigue a Fer en instagram aquí: https://www.instagram.com/feraragones/ sin duda una de nuestras cuentas favoritas.


Créditos

Fotografía: Paco Díaz y Wildfox

Comentarios

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DanyZ says

Jajajjaaaaaa Todo, todo es verdad!! Amé esta nueva columna! Bravo BJMX y Fer! 🙌🏻