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#RUNPAOLARUN: OHM!

¡Hola Beauties! ¿Ya listas para el verano? A mi me espera un verano bastante ajetreado y con mucha actividad corredora, les paso mi itinerario por si se quieren inscribir conmigo a una de estas carreras:

• Mayo 22: Tune Up Banorte CDMX TIERRA 10 Millas—- LISTO! Con todo y contingencia, claro que me puse mi bloqueador para que no me regañe Hildelisa.

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• Julio 3: Gatorade 15K Series
• Julio 31: Medio Maratón CDMX
• Agosto 28: Maratón CDMX (no completo….. culpable)
• Septiembre 4: Tune Up Banorte FUEGO 26km

Y pues para arrancar con todo la temporada de carreras y de entrenamiento hacia el maratón de este año que me lanzo a un masaje Deportivo a Moor Spa. Nunca me había hecho un masaje deportivo y realmente no sabía a lo que iba, pero ahí fui de novedosa. Para los que no saben (como yo en su momento), los masajes deportivos tienen como objetivo optimizar el rendimiento muscular, prevenir lesiones, encontrar lesiones, apoyo al tratamiento de lesiones, lucha contra la fatiga y aumentar la capacidad de trabajo de nuestros músculos.

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Me levante el sábado bien emocionada a correr temprano para llegar al spa a las 10 de la mañana. ¿Por qué se emociona la loser? se preguntarán. Pues me emociono porque siempre me prometo que me voy a hacer un masaje al mes, por aquello de mi “problemita” de estrés y claramente nunca lo cumplo. Así que ese sábado era un buen día para estar viva y dejarme consentir.

Lo primero que pregunté cuándo entre a la cabina es: ¿Cuál es la diferencia entre un masaje deportivo y uno relajante? “La fuerza con lo que lo hacemos”, me contestó Liliana que fue mi masajista ese día. “Si crees que no vas a aguantar te podemos hacer uno relajante”. ¿Queeeeeee? Seré muchas cosas pero nunca una de las que se dan por vencidas, así que OBVIAMENTE me fui por el deportivo.

¡Madre Santa! No estaba jugando Lili (ya para los cuates). Que dolor y que tortura. Obvio también no ayuda la cantidad de nudos que traía en la espalda y plantas del pie (no me pregunten por qué pero SIEMPRE tengo miles ahí) y la pequeña contractura que traía en el chamorro derecho después del medio maratón de Nike. Es la segunda vez que no puedo dormir en un masaje (la otra fue en China con una masajista asiática que estaba del tamaño de una Polly Pocket (¿todavía existen?) y me tronó todos los huesos del cuerpo) pero sabía que todo era por mi bien.

Después de una hora de masaje entendí por qué vale la pena hacerte un masaje deportivo y no esperar a estar llorando diario en el Sports Clinic (los quiero mucho, pero espero este año no tener que verlos. No eres tú, soy yo) por una lesión si puedes estar tomando té, oliendo a hierbas aromáticas por todo un día y escuchando música con el sonido del bosque o el mar de fondo por 60 lindos minutos.

(OHHHHHHHMMMMMMMMM). Cuando me paré de la cama JURO por lo que más quiero en esta vida que pesaba como 5 kilos menos de nudos de espalda y estaba flotando sobre dos nubecitas. Además de que el lunes que volví a correr, no sentí la molestia en el chamorro que había estado sintiendo en los últimos días. Así que, mis estimadas Beauties, ahora sí prometo hacerme un masaje deportivo al mes sin falta. Y ustedes por favor no se queden atrás. Pregunten en Moor Spa (www.moorspanails.com) por Liliana, les prometo no se van a arrepentir (abajo mi foto con Liliana para que no se equivoquen).

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PS. Terminando háganse un favor y bajen por un superfood smoothie al Velucca. Yummy for the tummy!!!!

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