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#BellezaEstratégica: El Eterno Lío Del “¿Qué Me Pongo?”.

Todos los días tomamos la decisión de qué nos vamos a poner o cómo “nos vamos a decorar”, como lo escuché hace algunos años. Les tengo una propuesta: pregúntense mejor ¿qué voy a hacer hoy? ¿qué mensaje quiero mandar al mundo al que me enfrento hoy? Esto les dará pistas claras para decidir qué ponerse.

Para explicarme más. Los días que trabajo desde mi casa o salgo a hacer trámites o compras, generalmente me pongo ropa cómoda, tenis, y algún accesorio que me encante y que llame la atención. ¿Qué mensaje mando al mundo al que me enfrento? Pues que soy una persona movida con cosas que hacer, y que estoy vestida apropiadamente para lo que me toca ese día, sin dejar de ser yo. (Ojo, esto lo comenté en la columna antepasada: la ropa siempre en excelente estado, pelo y maquillaje más que aceptables). Por el contrario, si tengo consultorías individuales o grupales, saco los tacones, los blazers y ropa de tipo más profesional. Suena muy lógico ¿no? Pero vayámonos más al detalle.

Ayer fue uno de esos días de tenis, leggings y una camisa oversize. Y resultó que en la noche tuve un date, del cual no voy a entrar en detalles; y aunque fue con alguien con quien ya había hablado varias veces, no nos conocíamos personalmente. Y todas sabemos la importancia de la primera impresión ¿correcto? Cuando me dijo que ya estaba por salir de su trabajo para ir a cenar, corrí a cambiarme… ¡porque estaba en tenis! Por supuesto que no iba a salir enfundada en un vestido de lentejuelas, porque no es mi estilo -para un lunes- pero tampoco podía quedarme como estaba. ¿Qué historia quería contar? Opté por unos jeans, mi t-shirt blanca favorita, un abrigo lindo y obviooo, tacones. ¿Qué quise lograr con eso? Verme lo suficientemente casual (¡era lunes!) sin llegar a verme desinteresada, y lo suficientemente interesada (en conocerlo) sin llegar a verme súper producida. Tal como soy y como quiero que me vean.

Mi punto de todo esto es que la forma en que nos vestimos cada día está contando una historia. La ropa habla. Nos comunicamos a través de nuestra ropa y por lo tanto debe reflejar lo que somos y lo que queremos. ¿Les ha pasado que les encanta, por decir, un vestido de flores, y en el momento en el que se lo ponen ya no les gusta? ¿como que no se sienten ustedes? ¿que no es su estilo? Esto pasa generalmente cuando usamos algo que en realidad no refleja nuestra personalidad ni nuestras
intenciones.

Mi estilo para vestir nunca ha sido ni romántico ni seductor, mezclo detalles. Los colores pastel y lo girly o aniñado no son lo mío (una de las razones por las que creo que me va tan mal en el amor, pero ese es otro tema). Lo que sí es el tema es que pensemos en la historia que queremos contar diariamente; si nos enfocamos en lo profesional, lo romántico, lo seductor o lo deportivo.

Y por último, una pequeña sugerencia: Si están en una situación como la mía, ¡no se vayan a un date tal cual salen de la oficina! Retóquense el maquillaje, píntense la boca y usen algún detalle que diga que están interesadas en pasar un buen rato con el susodicho y que conozca lo maravillosas que son. Y por supuesto, como seguramente ya han leído alguna vez: “Nunca estamos completamente vestidas hasta que nos ponemos una sonrisa en el rostro”.

Nos vemos a la próxima.

– Mireya MB (@mireya__mb)

 

Imagen destacada: Cotton Inc.

Comentarios

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Yised says

Felicidades! Muy interesante

Pity says

Preciosa me encanta lo que piensas, como lo dices que personalidad 👍👍😘😘😘😘