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#BeautyMommy: Saved By The Dress

¡Hola beauties!

¿Cómo están?, ¿cómo las trató el verano?  Yo vengo recién desempacada de un viaje increíble pero demasiado cansado. Es verdad eso que dicen, se necesitan vacaciones de las vacaciones… literalmente no me puedo mover. Elisa ya está caminando y es una locura porque anda de arriba para abajo. Como está chiquita, es una bala.

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Cómo les platicaba, justo aterricé ayer después de irme dos semanas a Europa. No se que tuvo este viaje, ¡pero estuvo espectacular! Con todo y que llevaba a Elisa, lo más tarde que logré que se despertara fue a las 8 A.M. Viajar con un bebé a un lugar tan lejos, la verdad, es de valientes; Los vuelos son muy cansados, el jetlag es una locura y planear actividades de adultos alrededor de siestas y comidas para bebés puede causar mucho estrés. Pero para los que se animen en hacerlo, les digo de una vez que las memorias que se forman no tienen madre y aunque los chamacos nunca se vayan a acordar, para los papás es padrísimo.

Pero como no todo es color rosa, les TENGO que platicar del día que EX-PLO-TE. Cabe mencionar que llevaba 2 semanas de viaje, durmiendo entre 5 y 6 horas diarias, persiguiendo a una niña que no para y con 6 meses de embarazo. Obvio se veía venir, y yo estaba consciente que en algún punto de estas vacaciones iba a explotar, sólo que estaba segurísima que iba a ser en el momento en el que llegara a México y no en el penúltimo día de la vacación.

El chiste es que estábamos en Mykonos mi esposo, mi bebé y toda mi familia política y ya llevábamos dos días ahí y yo no podía creer la belleza del lugar, todo estaba espectacular: la comida, la gente, el pueblo. Para el tercer día en cuanto me desperté, no se cómo explicarles pero algo andaba MAL. Traté de ignorar esa ligera ansiedad que me estaba persiguiendo, –advirtiéndome de lo que se veía venir–.

Elisa se despertó llorando y del llanto pasaba a unos gritos muy molestos que en mi vida se los había escuchado (quiero pensar que son los dientes y no que mi hija estaba siendo poseída por Satanás). La  historia es que ese día íbamos a ir a un club de playa que está increíble, obvio me llevé a Elisa y claramente, fue el peor error. Llegando nos encontramos a varios amigos y la verdad la estábamos pasando increíble, pero Elisa seguía gritando y pataleando. Estuve en el lugar 45 minutos y me tuve que ir. Le dije a mi esposo que se quedara y que disfrutara ya que a él también le URGÍA un break de ser papá.  El punto es que de ahí todo se fue en picada; Elisa no paro de gritar ni un solo segundo, y yo estaba tan cansada que la puse en su cuna y me quedé dormida. Literal por más de 30 minutos no escuche sus gritos (después me enteré que todas las demás personas en el barco sí podían oírla).

Nunca supe porque gritó tanto ese día, no era hambre, no era sueño, no estaba enferma, chance eran los dientes, o chance ya extrañaba su casa. Le dí de cenar, la bañe y después de arrullarla por 1 hora, darle 2 biberones, cantarle y hacerle piojito por una gran cantidad de tiempo, se quedó dormida. En cuánto se durmió me solté a llorar cómo por unos 15 minutos sin parar, literalmente había dado todo de mí.

Ese día, teníamos una cena en el restaurante más padre de Mykonos, y yo estaba tan agotada física y moralmente que estaba dudando si ir o no ir a cenar. Estaba en el eterno dilema de las mamás, cuando quieres divertirte y ser tú por una noche, pero el cansancio y la flojera te sabotean. De repente, me acordé que tenía un vestido increíble que no había usado porque lo estaba guardando para alguna cena especial. Era un vestido negro que se me veía di-vi-no y eso me motivo a pararme, bañarme y arreglarme. Ya había comprado el mentado vestido ¡NI MODO DE NO USARLO!

Ya estando en el restaurante con mi esposo y pasándola increíble me dí cuenta que todo siempre pasa por algo, y que estaba en el lugar que tenía que estar, con las personas indicadas, y el vestido perfecto.

Al día siguiente le eche a Elisa un poco de agua bendita con la señal de la cruz, y gracias a Dios todo volvió a la normalidad.


Créditos

Imágenes vía Vogue Paris y Giphy.

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