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#ALLTHESINGLEBEAUTIES: COMO SER SOLTERA… ENSERIO

Por: Andrea Lobato @lobato_andrea

¡Hola Beauties!

Venía en un avión de regreso de un viaje laboral y casualmente pasaron en la tele la chick flick que moría por ver: How to be Single (Cómo ser soltera), la verdad era más por el título y por ver a Rebel Wilson haciendo el ridículo en su mismo papel de siempre, más que por ver a Anastasia Steel con pelo corto y en Nueva York. Honestamente sí me gustó y no les voy a contar mucho para las que la quieran ver. Algunas escenas me hicieron atacarme de risa y otras identificarme con las terroríficas situaciones o acordarme de alguna amiga.

Y claro, si estamos hablando de un grupo de amigas solteras en una gran ciudad es muy posible que encontremos los mismos estereotipos. A la le urge casarse, la que no quiere irse de la fiesta nunca, la que no cree en el amor, la que se enamora de cada niño que la voltea a ver… En fin, todas tenemos que reconocer que siempre hay algunos clichés que se quedan en nuestras mentes cuando vemos este tipo de películas. Pero en ésta lo que más me llamó la atención fueron los personajes de los “galanes” y pongo “galanes” porque cuando lo ves así tan exagerados en una película piensas que no es cierto, que nadie saldría con un hombre así. Pero velo tantito para atrás, ¿cuántas veces no saliste con alguien que te encuentras caminando con su esposa embarazada y una carriola y te quedas en shock?

Aterricé, (de muy buen humor por cierto) prendí mi celular tenía 172 mensajes de mis amigas comentando que el ex novio de María José acababa de dar anillo. ¿Cómo?, ¡pero si solo llevaba 6 meses con la nueva novia! Y claro, además de la conversación grupal estaba el choro de María José en mensajito solo para mi. Comparándola no era una historia tan diferente de la película, duraron años, juraron que se iban a casar, le puso el cuerno, lo perdonó, volvieron, cortaron, volvieron, cortaron, etc. Hasta que por fin cortaron y cada quién siguió con su vida, menos en cumpleaños, Navidad, Año Nuevo o cualquier celebración en la que después de 3 mezcales era buena idea que alguno le marcara al otro. Cuando lo leemos así no hay manera de que no digamos ¿pero por qué seguía con el? Y luego las típicas preguntas de María José: ¿de verdad era así? ¿por qué nunca me dijeron?

Con todo esto, mi cabeza empezó a formar teorías extrañas como suele hacerlo y a pensar si nos debería importar o no que se casen nuestros exnovios. O sea por algo cortamos ¿no? Pero, el hecho de estar solteras nos hace pensar más en el típico ¿qué hubiera pasado si…? O ésa podría ser mi boda. ¿O no? Entiendo que sí, existe EL EXNOVIO con el que perfectamente aplica mi frase favorita de Miranda: “We didn’t work out, I need you to not exist”, al que prefieres no encontrarte jamás, borrar todos sus teléfonos y no tener ni en Facebook porque un día después de los 3 mezcales más no sabes lo que pueda decir tu subconsciente.

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Seguí leyendo los otros 171 mensajitos con todo tipo de consejos, mentadas de madre, ejemplos y todas esas cosas (mentiras) que nos decimos entre mujeres de que todo está bien (Y aquí hago referencia a He Is Not That Into You, si no la has visto, VELA). No me pude aguantar la risa cuando claro, la plática se transformó y empezamos contar esas historias de desamor, que ahora sí, ya que lo superamos, perfectamente podrían ser parte de la película; cuando cachamos a fulanito de fin de semana con otra en San Miguel, que si las niñas que conocieron en la despedida de soltero subieron las fotos, esa ÚNICA vez que viste su celular y en ese momento llegó un mensaje de Marianita – su “amiga” de la oficina-. Y ya nos podemos reír, ya pasó, ya lloramos, pero piensa ¿de verdad es tan diferente a lo que vemos? Otro ejemplo que me encanta es de una película (que penosamente acepto que me encantó: Cásense quien pueda) cuando las amigas brincan alrededor de la novia probándose el vestido y las cosas que le dicen: #priceless. Plis explíquenme ¿quién nos metió ese chip?

Ahora, no estoy diciendo que nadie deba de casarse, si tuviste la suerte de conocer a tu príncipe azul a los 22, te casaste, y 10 años, 2 hijos y 3 perros después vives en felicidad total: ¡Bravo! ¡Y de verdad muchas felicidades! Pero en este punto rescato lo que más me gustó de esta película (regreso a la de las solteras) que para ser feliz con alguien primero tienes que aprender a ser feliz sola. Que ese príncipe no va a llegar a cambiar tu mundo mágicamente, si no que en el momento que sepas que quieres y al lugar al que quieres llegar, vas a encontrar a alguien con quién irte en ese camino. Y está bien si tienes 21 o 31, lo importante es que te hayas dado el tiempo de saber lo que te gusta, lo que te hace feliz, lo que no te hace feliz, lo que estás dispuesta a cambiar y negociar y lo que de plano es un dealbreaker (aunque no todas podamos darnos los 6 meses de Eat, Pray Love para divagar por el mundo).

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Y te voy a contar un secreto, ese “Y vivieron felices para siempre” no es el final de la historia, es el principio de otra muy diferente en el que todas las decisiones que tomes afectan a tu prince charming también. Así que lo único que te puedo decir es para las antenitas, conócete, y haz TODO lo que puedas hacer porque cuando encuentras lo que realmente te hace feliz es más fácil que lo puedas compartir con otra persona.

Nos vemos en la próxima beauties y porfa no se les olvide dejarme sus comentarios.

¡Muchos besos!

 

Créditos:
Imágenes: vía Pinterest.com

Comentarios

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Anita says

Andre, me hiciste reír. Miss you!